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La Avenida de España (y el porqué de otras 100 calles nazis) en Berlín

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  • Reportaje

    De Lara Sánchez y Juan Francisco Álvarez, con fotos de Paco Arteaga y Helena Falabino.

Berlín 27.05.16

Cada mañana, miles de berlineses se desayunan, con el contundente crujir de cereales, la mención de la radio al “atasco” en la Avenida de España (Spanische Allee). En su memoria quizás brote aquella vacación mallorquina con flotadores, una suculenta paella y más sol, porque prácticamente ninguno sabe que la kilométrica calle debe su nombre a Hitler. En 1939, como “demostración común práctica del hermanamiento ideológico de nuestros dos países”, el Führer celebró así el regreso triunfal de la Legión Cóndor, tras bombardear – entre otros – Guernica, en un ensayo bélico del todo destructor.

Paradójicamente, al inicio de la última campaña electoral en España, el presentador del programa El intermedio, de La Sexta, insistió al candidato Albert Rivera sobre la urgencia de la aplicación de la Ley de la Memoria Histórica, exclamando una retórica comparación: “¡A ver cuántos nombres de calles nazis quedan en Alemania!”.o-RIVERA-facebook

En la actualidad existen en torno a cien lugares de nombre nazi en la capital alemana. Algunos, como la Avenida de Argentina y la Mexikoplatz fueron el guiño a la simpatía transoceánica por el III Reich; también hay un barrio bautizado por Hermann Goering con nombres de pilotos de la 1ª Guerra Mundial, e incluso una calle al supuesto antisemita Treitschke.

En el catastro municipal son conscientes del amplio número y, tras consultar con la institución, indican que es mejor preguntar a cada distrito.

Por fortuna, la publicación “Callejón sin salida”, a cargo del abogado Jürgen Karwelat, reúne toda la información relativa a 110 de estos espacios en el Berlín de 1988. Desde entonces no llegan a cinco los cambios realizados. En el caso de Treitschke, por ejemplo, el historiador de la Universidad Humboldt, Martin Sabrow, probó que – con su frase “los judíos son nuestra desgracia” – no predicaba el Holocausto (murió en 1896), sino su asimilación en la sociedad cristiana. Tras una reciente consulta entre los vecinos de esa calle, se mantuvo el nombre.

“La sustitución (de las calles) supondría un agotador debate entre vecinos, interesados o expertos, o bien podrían considerarse en parte, inofensivas”

Al fin de la Segunda Guerra Mundial, la desnazificación alemana supuso la inmediata sustitución de su simbología pública más notoria, como fue el caso de la berlinesa plaza de Adolf Hitler, hoy Theodor-Heuss Platz. La sustitución del restante centenar expuesto por Karwelat supondría un agotador debate entre vecinos, interesados y expertos, o  considerarse “en parte, inofensivas”, según el autor.

Foto: Paco Arteaga

Mientras tanto, en la Avenida de España – que desde la autopista conecta, en su extensión norte, con el popular lago de Wannsee (el mismo de la terrorífica reunión para la Solución final al problema judío), y al sur presenta tres kilómetros de viviendas de clase media y jubilados –, ni los comensales de un bar y punto de encuentro multitudinario de moteros, como tampoco el dueño de un kiosko de cervezas de más de treinta años en la zona; o los viajeros del metro que, precisamente, tomaban la salida indicada como “Spanische Allee”, y ni siquiera la clientela de una concurrida peluquería un viernes, supieron decir a los autores de este reportaje a qué se debe el nombre de su calle.

Breidenbach
Rolf y Kerstin Breidenbach, en su jardín, muestran el libro sobre el barrio de Nikolassee.

“No tengo ni idea, pero seguro que lo encuentra en la Wikipedia” – apunta un jubilado. Algunos de los empleados de un hotel y gasolinera se empeñan, más amablemente, en retener a esta periodista y el fotógrafo hasta dar en internet con la información. Pero será Rolf Breidenbach, vecino del 102 de la Avenida, el único que demuestra eufórico conocer de inmediato la razón. El jurista y su esposa Kerstin nos invitan a una conversación y té, mientras fotocopian la fuente de información: un libro de su estantería que explica los orígenes y evolución de todas las calles del barrio. La pareja también nos regala, al salir de su casa, un bote de mermelada de fresas silvestres.

Quien sí ha realizado gestiones para que vecinos y paseantes “palpen” la historia tras el nombre de la Avenida ha sido la fracción del partido socialdemócrata alemán (SPD) en el distrito. Así define su portavoz, Norbert Buchta, la motivación para denominar Guernica Platz a una esquina al final de la Spanische Allee, después de más de veinte años de debate, y la negativa de vecinos y la municipalidad a ningún cambio: “nadie quería cambiar ni el buzón, ni sus direcciones. Además, todo el   mundo piensa en España de una manera agradable, casi soleada, y no en relación a Hitler” – cuenta Buchta. A la inauguración de la plaza en 1998 asistió Eduardo Vallejo, alcalde del municipio vasco. Desde entonces, cada 26 de abril, se celebra un homenaje a las víctimas en presencia de un consejero de la Embajada de España.

“Se trata de hacer la historia comprensible, como también aprender del debate”, asegura el Profesor Nachama, director de la Topografía del Terror.

También frente a la misma Guernica Platz se instaló en 2009, en colaboración con la empresa Wall AG y la del transporte público berlinés, una gran marquesina explicativa del bombardeo de 1937 aludiendo a las “muchas víctimas civiles” con fotos de la Legión Cóndor, la villa bombardeada y el cuadro de Picasso. La razón: allí se encuentra la parada de autobús donde confluyen a diario los alumnos de un colegio y también de un instituto.

“En este caso se ha creado un lugar conmemorativo que aclara el caso de forma digna. Se trata de hacer la historia comprensible, como también aprender del debate”, opina el rabino y Profesor Dr. Andreas Nachama, director de la Topografía del Terror, el museo en un céntrico solar de la capital alemana – antes sede principal de la Gestapo y las SS – que narra a diario, gratis y en bilingüe, toda causa y bárbaro desarrollo del nazismo en Alemania y Europa. Una muestra clave para entender cómo el país, según Neil MacGregor, ex director del British Museum y asesor del futuro Palacio Real alemán: “mira hacia atrás, no para reafirmarse en su historia, sino para dirigirse cauto hacia el futuro”.

Foto: Helena Falabino
Berlín, escolares frente a Guernica Platz, el pasado mes de enero

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